Inhalando Líneas·Relato 2017

Historia de un peregrino errante

        Existió una vez una luz que poseía manos de arena deslucida que cargaban con el mundo. Esta luz brilló y con ese primer destello formó un ser con espalda de océano indescifrable, que se convirtió en un pasajero flotante de cuerpo firme. Se descubría perdido en un laberinto de piedras que habitan en la memoria. Esclavo de la sangre; inmóvil y rebelde con sonrisa púrpura que ceñía de arrebol sus mejillas, tenía el cuerpo pálido casi transparente que brillaba azulado en la oscuridad.

         Fue una vanidad de la creación convertida en historia amarga. Lloraba penoso lleno de fe envuelto en un soplo de abandono. El aire marino palpitaba en las regiones de su conciencia convirtiéndolo en cuerpo, en luz, en fuego.  Algo oscuro y bestial con su negra estela de hedor buscaba adueñarse de su existencia, pero él huyó despavorido de ese paraíso lleno de polvo.

Para no perderse sonríe con orgullo sin envidiar a las estrellas y deja que lo arrastren las nubes. Se va rugiendo con furor convirtiéndose en un peregrino errante de cuerpo firme que ahora habita matizado en la memoria.

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4 comentarios sobre “Historia de un peregrino errante

  1. Existió después un ovillo errante, dejado atrás por la luz primigenia sin palabras que le libraran de si, pasaba el día huyendo de la luminosidad y por la noche, en silencio, cubría el sueño de las aguas con lana brillante de sus adentros.

    Me encantó, tus historias siempre me dejan la misma sensación de querer más, te siempre desear un poquito más, y termino inventándome ese poquito.

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  2. “Existió una vez una luz que poseía manos de arena deslucida que cargaban con el mundo. Esta luz brilló y con ese primer destello formó un ser con espalda de océano indescifrable, que se convirtió en un pasajero flotante de cuerpo firme.”

    Esa parte del “ser con espalda de océano indescifrable” no sé por qué, pero me sonó a la evolución, como si describieras en ese ser el momento en que el ser humano cobró conciencia de sí mismo en algún punto de la evolución. Lo digo por llevar el océano en la espalda, océano que alguna vez fue el primer hogar de la vida.

    En fin, solo divago.

    Un placer leerte.

    Abrazo interdimensional.

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