Inhalando Líneas

Cicatrices de guerra

De repente el día te aburre y se torna cansado. El año no ha empezado bien, pero estás optimista como siempre. «Hoy tenemos que llevarlo a la consulta médica». Con tus hermanas llevas a tu papá, una vez más, al hospital. Todas con el tiempo encima y las responsabilidades pegadas a los hombros. A tu papá ya se le nota que su cuerpo no es el mismo, ha perdido elasticidad en sus brazos y en las pantorrillas ya aparecen las arrugas. Siempre quiso estar en alguna guerra. Arrastra la erre cuando habla y le cuesta un montón.

«De joven quería tener una cicatriz de guerrrrrrra, pero las únicas guerrrrrrras que he tenido han sido con tu madre». Su mirada se vuelve turbia y movible como el mar, a ratos se duerme y modula un concierto de ronquidos que te exaspera. Con el perro humor que tiene, su carirredonda ha perdido fuerza; el volumen de su voz ha bajado tanto que tienes que acercar la oreja para escucharlo pedir algo y, aun así, en esa debilidad, lo hace con voz de superioridad.

Su condición médica las ha puesto nerviosas. Piden una silla de ruedas y lo protegen para que no se tropiece con la gente; sin embargo, aunque protegido por ustedes, aun las gobierna. Tu papá tiene el cabello plateado, la frente pequeña, las manos callosas de tanto trabajar, la nariz algo estirada y, además, hubo un tiempo en el que fue gordo; ahora le cuelga la papada.

Piensas que son cosas que nunca te van a pasar, pero te ves en la escena. Andrea, que mira constantemente su reloj, va a hacer cola para sacar un turno; Lucía, aunque se nota cansada por las clases de ayer, se va a la farmacia; Mónica, agotada por sus doce horas de trabajo, camina hasta la ventanilla de estadística. «No quiero ir a esa ventanilla esa señora es amargada»; tu hermana no va a la ventanilla de estadística y te toca ir a ti a hacer cola y a soportar a la secretaria de dentadura arqueada que viste un mandil que cubre la totalidad de su cuerpo, pero esta vez te atiende amablemente. Terminan sus consignas y se reúnen una a una en la sala de espera «Ya tengo el turno». «En estadística me hicieron llenar una planilla». «Ya compré las pastillas». Sigue leyendo «Cicatrices de guerra»

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Vestuario y ambientación de Tristana en Buñuel y Galdós

Les muestro un pequeño análisis respecto al vestuario en la Tristana de Buñuel y de Galdós, a través del vestuario podemos analizar a los personajes como un sistema de signos y para ello también es importante unirlo al espacio narrativo de Tristana entre el filme de Buñuel y la novela de Galdós. El espacio como una jaula[1] en donde D. Lope se esforzará por mantener a Tristana en sus manos comprándola con objetos para que ella se entretenga, empezando por un cambio de ropa.

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Tristana, escrita en el año 1892, se sitúa en un momento histórico caracterizado por el contraste entre la estabilidad política y las continuas alteraciones de la vida social. Hasta inicios del siglo XX la política española se caracteriza por la alternancia en el poder entre conservadores (Cánovas del Castillo) y liberales (Sagasta). Los años centrales del siglo habían supuesto importantes avances técnicos e industriales que supusieron una situación de estabilidad para la burguesía que, hacia finales de siglo, ve peligrar su situación de privilegio como consecuencia del fuerte desarrollo industrial y de los cada vez más frecuentes movimientos obreros.

La película de Buñuel se abre con una vista general de Toledo[2] que está fotografiado en unos colores ocres y luces oxidadas. D. Lope habla mal del gobierno y de los curas con sus conmilitones de charla de café. En la siguiente escena, dos mujeres: Tristana y Saturna, ambas vestidas de negro, se acercan a un colegio donde juegan al fútbol un grupo de niños sordomudos. Saturna vistiendo un luto riguroso y Tristana llevando el duelo de su madre. A través de la indumentaria y la ambientación el público puede entender mejor el desarrollo del conflicto entre los personajes, sus relaciones mutuas y su evolución.

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El traje, los elementos, la caracterización e incluso el peinado unidos todos a un mobiliario y ambientación coherentes en una película, son medios que permiten al espectador observar el movimiento en el presente o el pasado. Así mismo en una novela, estos elementos nos permiten darnos una idea sobre el contexto social donde se desarrolla la historia.

41p3m68dmyl._sy445_Es importante el vestuario en la caracterización de los personajes ya que son una herramienta que utiliza el director para contar la trama, esto hace que los actores, aunque no hayan leído la novela, estén más cerca de su interpretación, me resulta importante comentar sobre el vestuario y el ambiente entre estas dos muestras: película y novela, ya que el contexto de referencia sobre el cual se cobra un sentido específico en la narración,  incluye espacio, tiempo, lugar, situación histórica, cultural, social, política, económica, etc.

En la personalización de Tristana y la evolución de su carácter es importante el vestuario ya que nos revela información sobre la situación social de la mujer en España antes de la Guerra Civil. A pesar de los cambios en el desarrollo de la historia y los diferentes contextos sociopolíticos, tanto Galdós como Buñuel encarnan a Tristana conforme a los estereotipos femeninos dados por el sistema patriarcal que dominaban la literatura del siglo XIX y el cine del siglo XX. Sigue leyendo «Vestuario y ambientación de Tristana en Buñuel y Galdós»

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No todos cantan

—¿Qué tal la estás pasando? —me pregunta el pasante—.

 Sebastián aparece y me toma del brazo apartándome de él.

—¡Aléjate de ese marica! —grita con un tono brusco—.

Sebastián está borracho y no le cuesta nada decir la verdad. Es mi primera fiesta en las oficinas del juzgado. Cada rostro es desagradable, las gordas del área de violencia intrafamiliar visten grandes sacos de cuadros que casi cubren todo su cuerpo. Bueno, eso no viene al caso, pero ¿quién las ha invitado?

Sebastián me cuenta, con interés, que hace unos días su mujer se había ido con su hijo a casa de sus padres.

—No nos estamos separando solo se fueron de vacaciones una temporada, al menos eso pienso.

—Ah.

Mauricio, el pasante, está inclinando su oído hacia nuestra conversación, y con los manos en los bolsillos hace como que examina el funcionamiento de la impresora, nos mira de reojo y no se acerca. Sebastián se da cuenta y me toma suavemente del codo haciéndome a un lado para seguir conversando.

—…como te seguía diciendo, solo se fue con sus padres una temporada, pero siento que es un abandono válido.

Sebastián es un hombre ambicioso de buen corazón y de buena estatura, casi siempre viste elegante, mantiene sus uñas intactas y se arregla la barba con cuidado. Arrastra la erre cuando habla y le cuesta un montón ya que aquí se gana el pan con el sudor de la lengua y mientras él me cuenta sobre los problemas con su esposa y las calificaciones perfectas de su hijo, con mi botella en mano me dedico a ver los pasillos del juzgado que a esta hora están totalmente limpios, en la mañana las ratas, las comadrejas y los astutos zorros se deslizan por todas partes. Lastimosamente yo también me deslizo por todas partes, estoy obligado a moverme por los corredores llevando papeles de aquí para allá atendiendo solicitudes de mujeres golpeadas que a la final vuelven con el marido.

—Mi mujer nunca está pendiente de mí, no le importa nada de lo que haga o deje de hacer, creo que mañana estaré escribiendo: Señor juez de lo civil. Yo Juan Sebastián Fernando Cárdenas Prado, de estado civil casado, de 40 años, de profesión abogado, domiciliado en la parroquia Rocafuerte, ante usted respetuosamente comparezco la siguiente demanda de divorcio, etc…

Sebastián me sigue hablando, estoy harto de escucharlo, solo necesita a alguien que parezca un muro viviente para contarle sus penas. Y aquí estoy yo. Si no estuviera interesado en hacer amigos, me habría ido a dormir. Sigue leyendo «No todos cantan»

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Espacios desnudos

Soñé un lenguaje eterno

un idioma disfrazado en la planicie humana

Soñé un espacio desnudo

una compañera perdida aullando en las calles

Soñé una violencia futura

cavando en el mar palabras pesadas

Soñé unos ojos rezagados

una niña triste con grito de sirena

Soñé un roce en su cuerpo

una mancha roja que todos cubren

Soñé un lenguaje inútil

un monstruo en el aire diciendo su nombre

Soñé un cuerpo flotando

pieles de mármol vellos despeinados

Soñé una mujer dormida

un amante herido cortando su pelo

Soñé un fin temible

unos senos tristes un triángulo desgarrado

Soñé objetos enumerados

mandiles blancos cintas acordonadas

Soñé máscaras casas en silencio sueños cercenados

Me soñé acabada con dedos pálidos en la puerta de mi casa

me soñé descalza y silenciosa

sola entre las vísceras

en un espacio desnudo

que me acalla.

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Una lectura de Chimamanda y Junot Díaz

«Uno no viaja para proveerse de exotismo y anécdotas con que adornarse como un árbol de Navidad, sino para que el camino lo desplume, lo enjuague, lo escurra, lo deje como esas toallas, raídas por los lavados con lejía, que te entregan junto con un pedazo de jabón en los burdeles… Sin este desapego y esta transparencia, ¿cómo puede uno esperar hacer ver lo que ha visto?»

Elogio del nomadismo-Abdourahman A.Waberi

La segunda persona en la literatura funciona como un narrador autodiegético en donde el propio autor cuenta la historia. Su fin es buscar la complicidad del lector, es por ello por lo que su uso directo de «tú» «te», etc., nos permiten crear un juego de rol en donde el lector es también autor y protagonista de lo que lee.

Aunque la lectura suele ser un acto en solitario, el uso de la segunda persona aparece para encontrarnos al propio narrador hablando consigo mismo. Este narrador en segunda persona funciona como un verse a sí mismo como otro o en el otro. El reconocimiento de uno mismo nos lleva al tema de la intimidad. ¿Hasta qué punto somos ajenos a nosotros?

«Te hacía regalos y cuando tú protestabas por el precio, él decía que su abuelo de Boston había sido rico, pero se apresuraba a añadir que había repartido su fortuna entre muchos (…) sus regalos te dejaban confundida. Una bola de cristal del tamaño de un puño dentro de la cual había una pequeña muñeca bien proporcionada y vestida de rosa que daba vueltas (…) en el mundo del que venías los regalos siempre eran útiles»[1]

El uso de la segunda persona se emplea en panfletos, anuncios, avisos, etc., y en el texto de Chimamanda «Algo alrededor de tu cuello» podría funcionar como un llamado de atención que no nos deja indiferentes ante las emociones y las situaciones brutales de vivencia menos esperadas pero que aparecen como cercanas y podría funcionar como un manifiesto en donde dudar sobre la propia identidad donde la historia es en sí misma la identidad de un pueblo, no permitirnos que lo que nos rodea el cuello, que es esa identidad cultural, nos ahogue y nos limite.

Chimamanda se ve a sí misma y reclama su propia identidad:

 

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«Os reconciliasteis e hicisteis el amor, y os acariciasteis el pelo, el suyo suave y rubio como las oscilantes espigas del maíz al crecer, el tuyo oscuro y saltarín como el relleno de una almohada. A él le había dado demasiado sol y tenía la piel del color de una sandía madura y tú le besaste la espalda antes de extenderle la loción (…) sabías que no eran normales por la reacción de la gente (…) Los hombres y mujeres blancos de edad avanzada murmuraban y lo fulminaban a él con la mirada, los hombres negros que sacudían la cabeza al verte, las mujeres negras cuyos ojos compasivos lamentaban tu falta de autoestima»[2]

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Inhalando Líneas · Literatura Latinoamericana

La hipérbole y el viaje en El Quijote de la Mancha y la Brevísima relación de la destrucción de las Indias

En la Brevísima Relación de la destrucción de las Indias de Bartolomé de las Casas, se puede observar un estricto orden lineal de la narración, pero, a su vez, existen momentos en los que la redacción nos desconecta del sentido secuencial de lo que nos quiere decir de Las Casas, ya que el uso de figuras retóricas y la acumulación de tropos, existentes en el texto, satura la antítesis que presenta en el fondo discursivo que, a mi parecer, es: los indios tiernos y delicados frente a los conquistadores violentos. Estos detalles retóricos van de la mano con la intención de Bartolomé de las Casas que era: denunciar la crueldad y la violencia que ejercieron los conquistadores a los nativos.

Esta representación hiperbólica en el texto de Bartolomé de las Casas se caracteriza por el uso del tono teológico que contribuye a mostrar al nativo como alguien pacífico que encaja con el termino de “el buen salvaje”. Las Casas pretendía exponer las pruebas y fundamentos de la verdad de la religión católica.

«Todas estas universas e infinitas gentes a toto genero, crió Dios los más simples, sin maldades ni dobleces, obedientíssimas, fidelíssimas a sus señores naturales y a los christianos a quien sirven; más humildes, más pacientes, más pacíficas y quietas, sin renzillas, ni bollicios, ni rijosos, ni querulosos, sin rancores, sin odios, sin desear venganzas, que hay en el mundo»[1] Sigue leyendo «La hipérbole y el viaje en El Quijote de la Mancha y la Brevísima relación de la destrucción de las Indias»

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Migramos en The Road

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McCarthy en su novela The Road pone en manifiesto la idea de migrar, desde el mismo momento en el que los personajes se encuentran alejados de toda cultura que los rodea. Un padre con su hijo que se configuran como peregrinos en medio de una comunidad que ha desaparecido, donde todo aquel que sale a su camino es un extranjero. El lenguaje también ha migrado en medio de toda la escena apocalíptica. Diálogos cortos y precisos que aparecen ahorrando palabras, el escritor procura que seamos más conscientes de la necesidad de sentir, de no ahogar con palabras lo que está ocurriendo, especialmente, frente a un niño en medio del desolado mundo. Sigue leyendo «Migramos en The Road»

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El Hotel de José Henrique

Vivir es pasar de un espacio a otro sin golpearse.
George Perec

Algo más importante que la locura es el espacio que nos encierra en ella. El espacio empieza en palabras trazadas que manchan una página en blanco y al mismo tiempo se inventa; el espacio logra que esa locura tenga un lugar donde estar, donde ser. Un hotel es un establecimiento que está pensado en otorgar servicios de alojamiento, de manera temporal, a personas que buscan un cobijo en su tránsito.

José Henrique
El Hotel. José Henrique (2015) Editorial: Final Abierto.

José Henrique en su novela El Hotel nos presenta una serie de eventos que, a medida que van naciendo por parte del autor, nos ponen en una línea entre el presente y el pasado que se acoplan al espacio, no solo físico sino también mental del narrador. La historia parte desde la visión de un personaje que aparece en un lugar, sin ventanas, no sabe qué hace ahí y por qué está ahí.

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Inhalando Líneas

Sobre Master of None

«El drama esferológico del desarrollo -la apertura a la historia comienza- en el instante en el que individuos que eran polos de un campo de dúplice unicidad salen de él a los mundos multipolares de adultos. Cuando estalla la primera burbuja sufren irremisiblemente una especie de shock de transcolonización, un desenraizamiento existencial» -Sloterdijk

mofn3Master of none plantea una serie de temas tales como: machismo, inmigración, amor, amistad, tema generacional, la no paternidad, etc.

Los capítulos: «píldoras» «padres» «gente mayor» tienen algo en común: tratan sobre lo importante que es para unos ser padres y la responsabilidad que presupone y, además, un viaje por la vida de varios personajes que están entre la edad de 30 y 35 años que se ven enfrentados a problemas personales que luego se dibujan en la colectividad y, al mismo tiempo, se presenta la vida de los padres que han sido marcados por sus propias vivencias que, en efecto, influye mucho en otros capítulos como: «Indios en TV» «El otro» Sigue leyendo «Sobre Master of None»

Inhalando Líneas

Se me han ido las ideas

Se me han ido las ideas…

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Borges el pensador y Borges el artista                   

                                       Borges el pensador y Borges el artista                   

Según Aristóteles[1], la literatura produce tres efectos fundamentales: induce la comprensión universal a través de una némesis, provoca emociones específicas de catarsis o fructificación y genera paradigmas de alturas morales y adornos sobre la imagen de la vida. Curiosamente, aunque estos parámetros universales pueden aplicarse con éxito a prácticamente toda la literatura, no son particularmente relevantes en el caso de la producción artística de Borges.

La literatura de Borges aspira a algo muy diferente: llevar las posibilidades de la ficción al límite para transformarla, a través de los recursos de la imaginación, en un campo de prueba para tesis filosóficas, lógicas y metafísicas -ya que existe una estrecha relación entre la cosmología y metafísica.

Borges

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Clásicos

Espacio y tiempo en Eugénie Grandet de Honoré Balzac

     Dentro de la novela de Balzac es posible considerar dos grados de manifestación del espacio: el descriptivo y el psicológico. En el espacio descriptivo, Balzac lo que hace es detallarnos los objetos y la distribución de la casa mediante conjugaciones lingüísticas que van ligadas a la historia narrativa. Nos permite adentrarnos a una realidad propia del género literario de la época. El espacio psicológico forma parte del ambiente que gira en torno a la novela. Podemos ver que este ambiente genera una predisposición en el momento de la lectura, de la misma manera, crea una atmósfera acorde a lo que ocurre en la narración; por ejemplo, el tema de la avaricia nos muestra una casa en malas condiciones, una despensa en malas condiciones que afectan a los personajes, en especial a las figuras femeninas y, luego a los invitados.

  eg.jpg  En el momento en el que nacemos somos arrojados a la casa, sea cual sea la condición de ella, la casa se convierte en nuestro territorio, un espacio en el que vamos a vivir el presente, recordamos el pasado y auguramos un futuro; prácticamente, Balzac plasma, en su novela, una entrada de visita a su hogar, nos muestra cada esquina de su casa y esto implica que nos da a conocer los detalles que rodean la narración —en cuanto a temática— esto con el fin de que se pueda conocer, de manera precisa, la circunstancia en las que se vive en el tiempo y espacio de la novela.

      Si nos proponemos pensar sobre los espacios de la obra de Balzac como espacios de un todo; como la creación de una biosfera semántica desde la perspectiva de Vernadsky, lo que quiere decir es que los espacios, en este caso la casa de los Grandet es: Sigue leyendo «Espacio y tiempo en Eugénie Grandet de Honoré Balzac»

Clásicos · Inhalando Líneas · Mis Lecturas · Reseñas

El ser teatro: ¿Hay algo filosófico que decir sobre el teatro?

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La filosofía y el teatro están íntimamente ligados ya que el teatro es una metáfora del propio universo, como seres humanos somos una serie de signos que están íntimamente arraigados a cuestionarnos a nosotros mismos sobre el escenario (llámese escenario a cualquier lugar en donde seamos). Desde la tragedia griega de Esquilo, el teatro se ha convertido en un lugar para la reflexión sobre los acontecimientos históricos y la moral de los hombres, temas comunes también a la filosofía y, es inevitable pensar el teatro sin partir del propio hecho teatral —me refiero aquí a su dimensión primigenia, en su sentido más esencial—.

La filosofía y el teatro, dos disciplinas que comparten la capacidad de hacer de punto de fuga; no deben ser únicamente herramientas para hacer, sino que más bien, deben internarse en la posibilidad para pensar incluso lo imposible. La palabra, el logos[1], también se encuentra a través del cuerpo, naciendo como nueva forma de representación. Sigue leyendo «El ser teatro: ¿Hay algo filosófico que decir sobre el teatro?»

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No-éter

Hubo un tiempo en el que la tecnología no iba ligada a mi quehacer diario. Leía, trabajaba, leía, trabajaba y vivía en una constante individualización, me había alejado de las masas, me enfrascaba en mi pensamiento, flotaba libremente con naturalidad en mi interior. Ordenaba mi propio mundo a partir de mi propio sistema de sociabilidad. Era como un pájaro, andaba en mi propio vuelo, pero no había bandadas que me siguieran, pasaba desapercibida y eso para mí era libertad.

Hubo un tiempo en el que me quedaba petrificada frente a la existencia de las personas, me sentía en un laberinto. Hija ejemplar encerrada en una alcoba introvertida con pensamientos herméticos que se agrupaban sin separarse. Visto así, me convertí en mi propia ciudad, con mi propia organización dotada de ramificaciones internas que siem-pre tenían una salida: escribir, leer, hablar sola. Mantenía un orden.

Hubo otro tiempo en el que empecé a sentirme en un callejón sin salida: pasillos de ansiedad, pensamientos entretejidos que caían por escaleras, ya no leía con regularidad, lloraba cuando tenía que ir a trabajar, ya no me movía con mesura en mi propio espacio.

Hubo otro tiempo en el que todo era ficción. Leyes por doquier, padres estrictos, hija rebelde. Sueños truncados. Vivía en un sistema de funciones que funcionaban solo para funcionar porque algo no funcionaba. Vivía en un sistema de ficciones que me sacaban de la caja y me permitían fingir. Visto así, me convertí en pensamientos ilógicos, empecé a aliarme a las masas, me convertí en cifras, registros, exámenes, salidas, paseos, no mantenía el orden. Sigue leyendo «No-éter»

Clásicos · Inhalando Líneas

La naturaleza en Las desventuras del joven Werther

Toda regla asfixia los verdaderos sentimientos y destruye

la verdadera expresión de la naturaleza.

La naturaleza es un concepto que va ligado a la belleza. Baudelaire en el texto El pintor de la vida moderna, señala que la belleza de la modernidad, según el Señor G., es: «La belleza particular, la belleza circunstancial y los rasgos de las costumbre» es decir, que la belleza es la forma en la que está constituida la ciudad, el quehacer diario, la vida parisina y la sociedad. El señor G., encuentra la belleza en la calle, en la gente, en los ambientes superficiales. En cambio Werther, encuentra la belleza en la vida alejada de las calles y de la gente y, de esa manera, la naturaleza va ligada a la personalidad o estado de ánimo de nuestro personaje, lo rodea y va evolucionando conforme evolucionan sus sentimientos. Si bien es cierto, el concepto de Baudelaire es más actual que el de Goethe, este último nos presenta a un personaje que mantiene una relación agradable con la soledad de la naturaleza, es así, que nos dice que, en torno a su viaje:

«Reina en mi espíritu una alegría admirable muy parecida a las dulces alboradas de primavera, de que gozo aquí con delicia… Cuando el valle se vela en torno mío como un encaje de vapores; cuando el sol del mediodía centellea sobre la impenetrable sombra de mi bosque sin conseguir otra cosa que filtrar entre las hojas algunos rayos hasta el fondo del santuario; cuando tendido sobre la crecida hierba, cerca de la cascada, mi vista, más próxima a la tierra, descubre multitud de menudas y diversas plantas; cuando siento más cerca de mi corazón los rumores vivientes de ese pequeño mundo que palpita en los tallos de las hojas…»

Werther vivía en una ciudad que para él era desagradable y se quejaba de la burguesía y del despotismo ilustrado. Para evadirse de todo esto huye de la ciudad a una aldea cercana llamada Wahlheim. Para Werther la naturaleza de este pueblo es bella e indescriptible y, si consideramos cómo aparece la naturaleza en Werther, advertiremos que nos enfrentamos al canon de la naturaleza en el Romanticismo, donde es siempre el reflejo de los sentimientos y las pasiones del héroe romántico. Sigue leyendo «La naturaleza en Las desventuras del joven Werther»

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Somos restos, trazos, trozos y fragmentos de lo que leemos

 

Porque el deseo de leer, como todos los otros deseos que distraen nuestras almas infelices, puede ser analizado.

Virginia Woolf, “Sir Thomas Browne”, 1923

Ya decía Franz Kafka: “Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada” y el ingenioso Ricardo Piglia en El último lector nos cuenta acerca de la lectura y la percepción solitaria: “En definitiva trata sobre el modo de hacer visible lo invisible y fijar las imágenes nítidas que ya no vemos pero que insisten todavía como fantasmas y viven entre nosotros”. De eso quiero escribir hoy, de aquello que aprendes cuando lees a Alberto Manguel y de aquello que sientes cuando lees un libro de Kafka, de Dostovieski, o de Piglia; cuando te adentras en los cuentos de Borges, las historias de Ngozi, las crónicas de Caparrós, los ensayos de Kundera, entre otros, nos despojamos por completo de cualquier construcción que se tiene prevista; nos volvemos el libro que hemos leído, las historias que nos han contado.

Realmente hay algo que nos detiene y nos causa un desorden; leemos restos de una vida, trozos y trazos de sentimientos y emociones de un escritor que no piensa, quizás, en nuestras emociones, sino que se concentra en plasmar las suyas, y esa escritura llega a nosotros para alejarnos de lo real y abrirnos un espacio entre la literatura y la vida. Los libros persisten en el laberinto de la memoria. Todos, como diría Borges, nos extraviamos ahí, en ese mundo imaginativo de alguien. Un mundo capaz de transmitirnos, en el acto ilusorio de leer, sentimientos que se plasman en un papel y a menudo nos vemos ahí. Lloramos, suspiramos e incluso abrazamos el libro, no solamente leemos, nos enfrentamos a nuestro propio sentir, construimos el sentido de las palabras. Sigue leyendo «Somos restos, trazos, trozos y fragmentos de lo que leemos»

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La ventana

Reblog de Revista Liberoamérica, un cuento que escribí: La ventana.

Link ————> https://liberoamerica.com/2018/09/04/la-ventana/

Años después de la partida de mi padre me vi en la obligación de querer salir de casa, no soportaba a mi madre, no soportaba el barrio. Todos los días tenía que aguantar a los pescadores que se arrimaban a la puerta a entregar conchas, caracoles, camarones o alguna tilapia y me veía obligada a recoger los encargos, porque de eso vivíamos. Yo olía a pescado todo el tiempo, me convencí que era hija de un pescador que se aburrió de naufragar en casa.

Las mañanas de los viernes eran más pesadas, tenía que cargar con un cubo lleno de caracoles. Mí día a día era eso: un ir y venir. Este trabajo lo hacía mi padre después de desembarcar. Ahora me tocaba avanzar slow mientras mis pensamientos daban vueltas en espiral como el caparazón de aquellos caracoles que me hacían arrastrar las piernas mientras los cargaba. Mi cabello siempre estaba ardiente, era de color rojo, el predicador de la esquina me miraba deseoso, sentía que quería tocarlo, olerlo y tenerlo entre sus dedos. «Porque así ha dicho el Señor DIOS: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza está vuestro poder. Y dijisteis: No, porque huiremos a caballo. Por tanto, huiréis. Y: Sobre corceles veloces cabalgaremos». Cada vez que decía «cabalgaremos» yo lo miraba, sacaba dos caracoles y los frotaba frente a él y él se enrojecía.

el tejedor del tiempoAcostada después de haberme dado un baño que me quitó la espesa sal que raspaba mi alma, sentí ganas de navegar. «Quiero ir a pescar» le dije a mi mamá quien, después de la partida de mi padre, había asumido el rol de trabajar para mantener el hogar. «No vas a pescar, lo que harás es ir a recoger caracoles a la orilla del río. Lleva a tu hermano». Mi hermano tenía 8 años, era autista, me volvía loca todo el tiempo, siempre quería saber lo que pasaba alrededor, muchas veces se nos perdía pero, como el lugar donde vivíamos era pequeño, lo encontrábamos en algún árbol, una orilla o entre los montes. No me quería hacer cargo de él, su comportamiento era incoherente muchas veces, otras veces no quería quedarse solo, hacía avioncitos de papel mientras me esperaba en el bote cuando yo recogía los caracoles.

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La crisis del «no tiempo» como puente a las comunidades solidarias en el cuento “La autopista del sur” de Julio Cortázar

El autor del cuento “La autopista del sur” publicado en 1966 junto a otros cuentos en el libro Todos los fuegos el fuego, nació en Ixelles Bélgica el 26 de agosto de 1914. Julio Cortázar fue escritor, traductor en la UNESCO y figura relevante para el boom latinoamericano. Vivió en Argentina (Banfield y Buenos Aires) toda su infancia y juventud hasta ganarse una beca en París en 1951.

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En la década de los 60, Cortázar fue un fenómeno editorial debido a su sensibilidad artística y su preocupación frente a las sociedades marginales y los problemas políticos. Su literatura está trazada por el realismo mágico, la complejidad de lo real, el existencialismo, las diversidades de la vida y el mundo, y la otredad.  Finalmente, Cortázar murió en París el 12 de febrero de 1984.

La crisis del «no tiempo» como puente a las comunidades solidarias.

Julio Cortázar en su cuento “La autopista del sur” sostiene, como eje temático, el sentido de la solidaridad que emerge en los seres humanos al instante en que ocurre una desgracia. Así se obliga a los involucrados a salir de su zona de confort y del tiempo que rige a los mismos. El cuento comienza exponiendo la importancia temporal que contrasta la inercia de un embotellamiento de carros que pondrá a los personajes, sin identidades ni nombres, en varios aprietos durante toda la trama.

«Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa…» (Cortázar, 1966)

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Léanme en los cronistas: “Algunos no tenemos tiempo para quejarnos”

Saludos terrícolas!

Escribí un texto a propósito de la emigración venezolana. Muchos conocemos lo que ocurre en este país latinoamericano. Algunos ciudadanos, con tiempo, se fueron a Estados Unidos, otros optaron por Europa. Muchos dejaron sus casas, su familia, su trabajo. Dejaron su estilo de vida e incluso cambiaron su oficio. Realicé una entrevista a un joven que llegó a Ecuador en el 2015.

Les dejo el link de Los Cronistas para que pasen a leer la crónica. Mi aporte se titula Algunos no tenemos tiempo para quejarnos espero puedan darse una vuelta y conocer una de las tantas personas que dejan todo en busca de una mejor vida económica.

De paso les dejo un tema que lo considero un Himno contra la Xenofobia.

Rafael Amor – No me llames extranjero (1977)

Saludos y abrazos.

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Personajes femeninos en El Quijote de la Mancha

Un poco sobre Marcela, Dorotea, Dulcinea, la duquesa y Altisidora. Personajes femeninos en El Quijote de la Mancha

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha fue publicado por primera vez en 1605 en Madrid. Esta obra de Miguel de Cervantes, es considerada una de las mejores obras literarias de todos los tiempos junto a su Segunda parte publicada en 1615. Este libro ha dado un sinnúmero de reflexiones y nuevas interpretaciones, más allá de mostrarse como una Parodia de las novelas de caballería

Cervantes trata diversos temas relacionados a lo que es la novela pastoril y  nos presenta variados personajes femeninos que aparecen para ocupar roles y mostrar actitudes que crean ruptura en la novela, ya que son mujeres que no se ligan a las condiciones femeninas de la época.

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Don Quijote atendido por las mujeres de la posada, pintado por Coypel en el año 1751.

En El Quijote de la Mancha la imagen de la mujer no se encuentra limitada a la de la mujer que es víctima o que simplemente es una mujer de aquellas como a las que recurren algunos escritores de su tiempo, por ejemplo, Góngora quien, a través de sus romances y sonetos con temas principales como el amor, la sátira y lo erótico, describía a la mujer ponderándose de su belleza y quejándose de su desdén; a menudo sirviéndose de un motivo mitológico que le introduce en el tema. En 1588 aparecen las composiciones religiosas y las sátiras a ríos y ciudades; utiliza el soneto en sus composiciones satíricas; empiezan los ataques a la sociedad en general y a las mujeres. «La mayoría de su producción se dedica a temas morales sobre el desengaño. Resurgimiento de los temas satíricos contra las mujeres y algunos oficios».[1]

Por otro lado –en Cervantes– figuras como Dulcinea, Maritornes, Teresa Panza, Marcela, Luscinda, Dorotea, Camila, Zoraida, la duquesa, entre otras, intervienen como una lectura paralela que nos muestra el papel de la mujer en una época patriarcal. Cervantes nos exhibe personajes femeninos que son complejos quienes tienen en claro la enunciación de la autodeterminación y son capaces de decidir por ellas mismas, tal es el caso de Marcela, Dorotea, Altisidora o Leandra, quienes con sus propias palabras y su comportamiento defiende sus derechos y su libertad. Sigue leyendo «Personajes femeninos en El Quijote de la Mancha»