Inhalando Líneas

De aquí en adelante esto se transforma en otra cosa

Estoy sentada.

Siento como si estuviera en la playa tomando el sol en un pote de pócimas macabras que yo misma he creado. Me corto las puntas del cabello porque no quiero tenerlo largo. Me limpio las uñas y sigo tomando sol. Pongo un pie en el piso y mis dedos se hunden en la arena que no es arena, es baldosa de esas carísimas que hay en mi habitación, pero se siguen hundiendo y me entra la ansiedad. Ahora, bebo la pócima macabra nuevamente y mi cuerpo se vuelve larguísimo. Me deslizo de prisa por debajo de la puerta y lo que sea que me pase a estas alturas, lo elijo.

¡Ojo! Me maldice una mujer que está frente a mí, ¡qué tonta! Solo la miraré y la dejaré temblando por las siguientes cinco mil noches. Vomita, me conmueve. Siento algo de gozo, mi latido se acelera y es constante, me voy; la mujer de la otra puerta me estaba mirando, no tenía temor en sus ojos, solo miraba, cierra sus ventanas y de repente la levanto con la mirada y ella parece liviana; se cae al piso, me asusto pero sigo. Esto es un recorrido vicioso, camino en círculos por todo un vecindario que desconozco. Todo es arena. El sol que me da directo en el rostro, me hace sentir fría. Recorro mi piel con mis dedos, todo se fusiona, me exalto. Sigue leyendo “De aquí en adelante esto se transforma en otra cosa”

Inhalando Líneas

Post-it literario #9

“Y la literatura era un vasto campo minado en donde todos eran mis enemigos, salvo algunos clásicos (y no todos), y yo cada día tenía que pasear por ese campo minado, apoyándome únicamente en los poemas de Arquíloco, y dar un paso en falso hubiera sido fatal. Esto les pasa a todos los escritores jóvenes. Hay un momento en que no tienes nada en que apoyarte, ni amigos, ni mucho menos maestros, ni hay nadie que te tienda la mano, las publicaciones, los premios, las becas son para los otros, los que han dicho «sí, señor», repetidas veces, o los que han alabado a los mandarines de la literatura, una horda inacabable cuya única virtud es su sentido policial de la vida, a ésos nada se les escapa, nada perdonan”.

Roberto Bolaño.

Inhalando Líneas·Relato 2017

Díaloco

– ¿Viajas sin dueño?

– Sí, tengo frío.

– ¡Ya no hurgues los desechos!

– Tengo hambre, y la gente me perturba.

– ¿Quieres venir a casa conmigo?

– Nadie quiere a alguien como yo.

– ¡Vamos, estás en la miseria! ¡Estás verde de frío!

– ¿Dónde duermes? ¿Tú también duermes en el suelo?

– Duermo en una cama de mi casa.

– ¿Tú eres Dios? Dicen que las madres son Dios.

– Si tú quieres, lo puedo ser. Vamos a casa.

– Si eres Dios ¿por qué me habías abandonado?

– La verdad, no lo sé, solo quiero que vengas conmigo a casa. A mi hijo le agradarás.

– Siempre he querido una casa.

– Vamos, está oscureciendo ya no hay gente en este sitio.

– Iré a tu casa, me quedaré con tu hijo. Seguro me necesitará.

– Está bien, toma mi mano.

– ¿Quieres que te cuente un secreto, mujer?

– Sí.

– Los perros no hablamos.

 

*Una suerte prevista de: https://ispamagadotcom.wordpress.com/2016/12/11/bivivido/

Inhalando Líneas·Relato 2017

Historia de un peregrino errante

        Existió una vez una luz que poseía manos de arena deslucida que cargaban con el mundo. Esta luz brilló y con ese primer destello formó un ser con espalda de océano indescifrable, que se convirtió en un pasajero flotante de cuerpo firme. Se descubría perdido en un laberinto de piedras que habitan en la memoria. Esclavo de la sangre; inmóvil y rebelde con sonrisa púrpura que ceñía de arrebol sus mejillas, tenía el cuerpo pálido casi transparente que brillaba azulado en la oscuridad.

         Fue una vanidad de la creación convertida en historia amarga. Lloraba penoso lleno de fe envuelto en un soplo de abandono. El aire marino palpitaba en las regiones de su conciencia convirtiéndolo en cuerpo, en luz, en fuego.  Algo oscuro y bestial con su negra estela de hedor buscaba adueñarse de su existencia, pero él huyó despavorido de ese paraíso lleno de polvo.

Para no perderse sonríe con orgullo sin envidiar a las estrellas y deja que lo arrastren las nubes. Se va rugiendo con furor convirtiéndose en un peregrino errante de cuerpo firme que ahora habita matizado en la memoria.

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Relato 2017

Autorretrato

   Soy la dureza que camina dentro de mí, que camina conmigo. Emerjo completamente de Dios, como un ser único que no se esconde, que al cerrar los ojos puede oler y sentir las veces que fue esclava en la tierra, por el trabajo, por las obligaciones; soy el océano de mis padres, ellos navegan en mí y me muevo por ellos. Los arrastro a mis anhelos, a mis sueños. Soy la tierra que buscan para aplacarse humeantes lleno de orgullo y temor por mí. Si me hundo en lo desconocido ellos me dejan caer para después verme salir triunfal de ese viaje.

Isabel ftEstoy hecha de recuerdos; de alcohol, de gritos, de peleas, de esfuerzos, de enojo, de amor, de odio, de lo complicado de la vida, de las experiencias fructíferas, de los terrores nocturnos, del insomnio, de ojeras, del miedo al fracaso. Estoy hecha completamente de vergüenza, de complejos, de fornicaciones mentales, de sonrisas inocentes, de dos pechos, de una lengua que no se calla. Estoy hecha de poesía, de letras, de historias, de amor, de esperanza, de caídas, de futuro, de sueños. Estoy hecha de lágrimas, de nudos en la garganta, de estrés, de: “Isabel, eso no puedes hacer”.

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Hojas Sueltas·Inhalando Líneas

Sin Carretera

Su bandera se mantiene a flote

No sabe a qué hogar pertenece, no sabe si tiene un sitio.

Hay ruinas de lo que fue un pasado del viajero obligado

que se levanta de su lecho para beber una cerveza

que lo amarra a su camino.

Trata de alcanzar un sueño imposible, se vuelve vagabundo en su propia casa.

**

Con la camisa rota y sin su manto de colores

habita territorios en la calle;

hecha raíces, pierde la inocencia,

pierde la memoria.

Habita en un lapso de su tiempo.

Deja huellas en un planeta que se despedaza ante él.

Camina por ahí soñando

mitad cielo, mitad tierra

Aferrándose a la orilla para no irse.

**

Viene de lejos, ni siquiera llega

Lo espera gente que dará frutos.

Vuelve su rostro al mundo que quiere; emigra, vuela.

Pasea por calles de derrota

Solitario murmurando

escuchando el abandono de una ciudad que es mina del tiempo.

Lo araña el odio.

Nadie lo consuela

Es huérfano en busca de destino.

Inhalando Líneas

Hay Cadáveres de Néstor Perlongher

  *Este es un pequeño análisis de partes del largo poema «Hay Cadáveres» de Néstor Perlongher.

Pueden leerlo aquí
Pueden escucharlo acá

         Néstor Perlongher escribe «Hay Cadáveres» durante un largo viaje a Buenos Aires en 1981. El poema tiene un estilo neobarroso que plantea la relación entre poesía, política y memoria, logrando una escritura que causa horror de la realidad.

         En la poesía, el lenguaje es el elemento principal de las ideas, no funciona solo como «algo» que capta las palabras, sino que nos llama a sentirlas. El poema «Hay Cadáveres» evidencia ese problema moral del que hablaba Terry Eagleton: «Los poemas son declaraciones morales, entonces, no porque emitan juicios severos según un determinado código, sino porque tratan de valores humanos, de significados y propósitos»   Sigue leyendo “Hay Cadáveres de Néstor Perlongher”